En las prácticas de tai chi, además del aspecto físico de salud, si hay atención plena, (la misma propuesta del movimiento en su cualidad de unidad, donde yin yang se mueven juntos, donde no hay dos, sino que ambos son un mismo movimiento), cuando aparece ese estado, la mente y el cuerpo se vivencian como uno. Hay un instante donde el máximo yang es el inicio del yin y viceversa y es cuando puede sentirse un espacio sin tiempo, vacío… y es posible captar el movimiento del pasaje de yin a yang, antes que se manifieste exteriormente. También aplicado en lo interno, en el autoconocimiento, ese estado natural de atención permite percibir el movimiento del pensamiento que puede generar una emoción, un instante antes que la emoción ocurra. Antes que se manifieste en el cuerpo. Es un estado natural de vigilancia, y si se permanece en la quietud, el movimiento psicológico, el tiempo, cesa. Es el principio de la libertad del pensamiento…